En los últimos años, las mascotas han adquirido un protagonismo cada vez mayor en la vida urbana española. Ya no se trata únicamente de animales de compañía; se han convertido en parte integral de la familia, influyendo en el diseño de espacios públicos, en el comercio, en la vivienda y en la rutina cotidiana de millones de ciudadanos. La presencia de perros, gatos y otras especies en ciudades refleja cambios sociales, económicos y culturales que transforman la vida urbana y la manera en que las personas se relacionan con su entorno.
Según datos recientes de la Fundación Affinity, España es uno de los países europeos con mayor número de hogares que poseen mascotas: aproximadamente el 44% de las familias cuenta con al menos un animal de compañía. Los perros continúan siendo los más comunes, seguidos de gatos y pequeños animales de compañía, como aves, roedores y peces. La tendencia es especialmente visible en grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla, donde la vida urbana y la convivencia en espacios reducidos obligan a adaptar tanto la vivienda como la rutina diaria a las necesidades de los animales.
El auge de las mascotas ha impulsado cambios en la infraestructura urbana. Cada vez más ciudades españolas destinan zonas específicas para perros, como parques caninos y áreas de esparcimiento adaptadas, donde los animales pueden correr, socializar y ejercitarse de manera segura. En barrios densamente poblados, estas iniciativas han mejorado la calidad de vida tanto de los animales como de los vecinos, fomentando la convivencia y reduciendo conflictos relacionados con la presencia de mascotas en espacios públicos. Además, se han implementado regulaciones más estrictas sobre la limpieza, la tenencia responsable y el control sanitario, garantizando un entorno más seguro para todos los ciudadanos.
El mercado de productos y servicios para mascotas también ha experimentado un crecimiento exponencial. Tiendas especializadas, clínicas veterinarias, peluquerías caninas, guarderías y hoteles para animales son cada vez más comunes en las áreas metropolitanas. Este fenómeno responde a un aumento en el gasto medio por mascota, que incluye alimentación de calidad, cuidados de salud, accesorios y actividades de ocio. Según el Observatorio de la Industria de Mascotas en España, el sector facturó más de 2.500 millones de euros en 2025, consolidándose como un segmento económico relevante y en expansión.